martes, 24 de junio de 2014

EL PENSAMIENTO DE SIMÓN BOL

Bolívar durante la Primera República

Bolívar en 1812.
Estatua ecuestre del Libertador, Caracas-Venezuela.
Después de convenir con los ingleses la permanencia de un representante en Londres, Bolívar embarcó en la corbeta Shaphire y llegó a La Guaira el 5 de diciembre de 1810.
Una vez en Venezuela empezó a hacer gestiones para promover el regreso de Miranda, que como resultado de estas gestiones, llegó a Venezuela en el bergantín inglés Avon el 10 de diciembre de 1810 ante una fría recepción oficial por parte de la Junta Suprema, que poco después lo nombró Teniente General.
Miranda pronto empezó a tener conflictos con el Jefe Militar del Gobierno, el Marqués del Toro, por su incapacidad para controlar la rebelión realista de Coro y mientras tanto, las circunstancias políticas habían favorecido la aparición en Caracas de organizaciones como la Sociedad Patriótica, que era una especie de asociación independentista que funcionaba como foro de debate político que divulgaba sus conclusiones en una publicación propia titulada El Patriota de Venezuela.
Bolívar fue un miembro importante de esta asociación que estuvo muy implicado en las movilizaciones posteriores ocurridas el 5 de julio de 1811 para ratificar la Declaración de Independencia, y que defendió posturas opuestas a la Constitución del 21 de diciembre de 1811 al considerar que era una copia literal de la que regía en los Estados Unidos que no se adaptaba a la realidad del momento en Venezuela.
El 13 de agosto de 1811, fuerzas comandadas por Miranda, lograron una victoria en Valencia, contra los rebeldes de dicha ciudad que pretendían recuperar privilegios de su antigua capitalidad y es en esta acción donde Bolívar empezó propiamente su carrera militar al dirigir un ataque a un puesto fortificado que fue su bautismo de fuego y su primera acción distinguida. Así, Miranda lo propuso para el rango de Coronel y le envió a informar de la victoria al Gobierno de Caracas.
Poco después, Bolívar empezó a levantar la moral en los Valles de Aragua por iniciativa propia por lo que el general Miranda, por entonces comandante en jefe de las fuerzas militares republicanas, lo persuadió de que aceptara el rango de Teniente Coronel en el Estado Mayor y lo nombró Jefe militar de Puerto Cabello, la principal plaza fuerte de Venezuela.
Dicha plaza era entonces un punto militar clave por sus características coincidentes de puerto, arsenal, prisión militar y principal punto de apoyo y control en la zona. Allí permanecían detenidos los prisioneros de guerra influyentes en el Castillo San Felipe y a la vez también se encontraba almacenado gran parte del arsenal militar republicano.
A pesar de ser contrario a las normas de seguridad militar se estaba dando esta situación y aunque Miranda ordenó trasladar a los prisioneros a otro lugar, el traslado nunca se cumplió y fue uno de los motivos que unido a la inexperiencia militar de Bolívar propiciaron la caída de Puerto Cabello.
Los prisioneros lograron tomar por sorpresa a la guardia y la dominaron gracias a la traición de un oficial al que sobornaron, se apoderaron del Castillo San Felipe y comenzaron a bombardear Puerto Cabello.
Bolívar trató de recuperar la guarnición durante seis días de combate con las fuerzas que pudo controlar y que al parecer no superaban los cuarenta efectivos pero la situación le era muy desfavorable; no se podía cañonear el castillo por el reducido alcance de la artillería y la ciudad empezaba a ser atacada por las fuerzas del CapitánDomingo Monteverde y tras lanzar un desesperado ataque frontal sobre el castillo que fracasó, Bolívar decidió abandonar la plaza por vía marítima, logrando escapar a duras penas.
Este acontecimiento, unido al violento terremoto del 26 de marzo de 1812, inclinó la balanza a favor de los realistas y aunque hubo muchos que creyeron que aún se podía seguir la lucha, Miranda capituló el 26 de julio de 1812 por encargo del Congreso, en el tratado de La Victoria, que instauró nuevamente el dominio español sobre Venezuela.
El 30 de julio de 1812, Miranda llegó a La Guaira con la intención de embarcarse en la nave inglesa Sapphire en medio de un ambiente en el que pocos sabían que las negociaciones con Monteverde por las que muchos oficiales republicanos se sintieron traicionados se habían iniciado por órdenes del Congreso y no por deseos de Miranda.
Por ello, cuando Miranda se hospedaba en casa del coronel Manuel María Casas, comandante de la plaza, se encontró con un grupo numeroso, en el que se contaban don Miguel Peña y Simón Bolívar, que lo convencieron de que se quedara, por lo menos una noche, en la residencia de Casas.
A las dos de la madrugada, encontrándose Miranda profundamente dormido, Casas, Peña y Bolívar se introdujeron en su habitación con cuatro soldados armados, se apoderaron precavidamente de su espada y su pistola, lo despertaron y con rudeza le ordenaron que se levantara y vistiera, tras lo cual lo engrilletaron y lo entregaron al español Monteverde.
A cambio de este acto de traición, el español Francisco-Antonio de Yturbe y Hériz accedería a darle a Bolívar el salvoconducto que éste le había solicitado para exilarse en el extranjero, con el especial favor de Monteverde. En esta ocasión, el jefe español hizo que se viera el acto de haber entregado a Miranda como un servicio al estado español: Debe satisfacerse el pedido del coronel Bolívar, como recompensa al servicio prestado al rey de España con la entrega de Miranda.
SIMON BOLIVAR DEMÓCRATA, REPUBLICANO Y LO QUE PENSABA DE LA CONTINUIDAD DE LOS GOBIERNOS.


El pensamiento político de Simón Bolívar, la ideología bolivariana, el alma de su acción, es profunda y definitivamente democrática. Solamente la democracia se compagina y corresponde con su sólido propósito de emancipación política, igualdad social, justicia económica, unidad americana, conciencia histórica y perfección moral. Cualquier otra fórmula es incompatible con el pensamiento y línea mental de Bolívar y con la proyección de su esfuerzo en todos los órdenes de lo social.

Las diversas definiciones de la democracia coinciden que se trata de un “gobierno Republicano-Popular, decidido por la intervención de la mayoría políticamente apta” y es precisamente este fundamento teórico-político el que caracteriza a todos los gobiernos planificados por Bolívar.

La idea de Bolívar es anterior a la de Lincoln “Gobierno del pueblo, por el pueblo para el pueblo”, La propia noción de pueblo gana en Bolívar una noción más elevada, a veces tergiversada, donde, el concepto de igualdad es concebido como una igualdad de derechos a disfrutar de los bienes, reconociendo y respetando siempre las diferencias individuales.

En el discurso de Angostura expresó: “Que los hombres nacen todos con derechos iguales a los bienes de la sociedad”, pero también reconoce las diferencias que existen entre cada individuo. La igualdad es concebida como una igualdad política para disfrutar los bienes y derechos sociales. “No todos los hombres nacen igualmente aptos a la obtención de todos los rangos, pues todos deben practicar las virtudes y no todos las practican, todos deben ser valerosos y no todos lo son, todos deben poseer talentos y no todos los tienen. De aquí viene la distinción efectiva que se observa entre los individuos de la sociedad más libremente establecida”. Si el principio de la igualdad política es reconocido, no lo es menos el de la desigualdad física y moral. “La naturaleza hace a los hombres desiguales en genio, temperamento, fuerzas y caracteres”. Las leyes corrigen estas diferencias porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes le den la igualdad política y social.

Bolívar sabía que la transición de un régimen esclavista a una democracia cabal debía lidiar con el desconocimiento de los organismos representativos y el atraso político. Este reconocimiento no mermó ni desvirtuó la calidad sinceramente democrática de su pensamiento que aspiraba llevar al plano de la perfección. El ejercicio de la soberanía corresponde a ciudadanos aptos siendo el “saber y honradez, no dinero, lo que se requiere para el ejercicio del poder público”, a su juicio “un hombre sin instrucción no es precisamente un ciudadano” “la aclamación libre de sus conciudadanos, única fuente legítima de todo poder humano”.
Un rasgo formal del poder democrático que Bolívar sigue al igual que Aristóteles, Montesquieu y Locke, es la división de los poderes “El poder debe ser dividido” Propone un gobierno orgánico, efectivo, con diversos órganos entre los que exista un equilibrio que sirva de freno mutuo y garantía común.

El gobierno concebido por Bolívar es un gobierno democrático, republicano, popular, efectivo, sencillo, moderadamente fuerte, capaz de sobreponerse a la anarquía y a la tiranía. Un gobierno con inspiración civil, regido por verdaderos hombres de Estado, civiles, patriotas, respetuosos de la institución armada a cuyo progreso propenderán en la medida de las necesidades de la República.

Su ideal es una patria donde los militares, consecuentes con la historia, cumplan la elevada tarea de su lealtad a la virtud y al Derecho, lealtad a la República y al Porvenir.

Para Bolívar eran incompatibles las funciones ejecutivas y legislativas. La posibilidad de que una misma persona pueda ser juez y parte va contra la ética política. No puede un mismo sujeto servir funciones distintas aunque sean para una misma finalidad pública.

En cuanto a la necesidad de tener un senado o Asamblea diversa y plural dice: “Ya es un principio recibido en la política que tan tirano es el gobierno democrático absoluto como un déspota, solo un gobierno temperado puede ser libre”.
Un aspecto fundamental de la Democracia Bolivariana es la alternabilidad en el ejercicio del poder. De manera que no pueden considerarse ni llamarse bolivarianos quienes auspician y promueven la reelección continuada o indefinida y el mantenimiento de un mismo individuo en el poder por varias décadas. Una breve demostración de esto son los elocuentes pensamientos extraídos de los discursos del Libertador:

“La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos”.
“Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y el se acostumbra a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la Libertad Republicana y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado que los ha mandado mucho tiempo, les mande permanentemente”

“Nadie sino la mayorí

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