martes, 24 de junio de 2014

Simón Rodriguez "Ideas Educativas: Coloniales y Emancipadoras"

El filósofo chileno José Victorino Lastaría escribe: "Rodríguez, como los reformadores europeos, tomaba como palanca de su reforma social la educación".  Lastarria propone que el rechazo a las reformas educativas promovidas por Simón Rodríguez se debía, entre otras cosas, a la idea de unir conocimiento teórico y práctico, el cerebro y la mano. El educando, agrega Lastarria, tenía que participar en "fabricación de ladrillos, de adobes, de velas, y otras obras de economía doméstica". Como a  sus clases asistían clases altas, medias y bajas, entonces los padres de los niños de las clases altas resentían que la educación incluyera trabajos prácticos como ferretería, carpintería o agricultura. Me parece que la idea  central de Simón Rodríguez al enfatizar la unidad  del cerebro y la mano  es  superar la división social del trabajo y promover  el amor al trabajo.
       Si quisiéramos encontrar diferencias entre Simón Rodríguez y Paulo Freire, sin duda que las hay. El iluminismo con el que se inicia la modernidad tiene muy en alto el valor de la ciencia y de la técnica. Las reformas educativas prohijadas por la revolución francesa ponían el énfasis en las ciencias y en los oficios como se dice la Enciclopedia. Era así porque la modernidad es laica y estaba en el esfuerzo de salir de la luz de la fe a la luz de la razón. Y esto mismo lo vemos en Simón Rodríguez. El énfasis en el trabajo manual conducía al aprendizaje de un oficio como la carpintería o la agricultura. Rodríguez  aprovechó su larga estadía en Europa para aprender ciencias como la física o la química. También gustó del oficio de la imprenta. El afán de utilidad social era parte de la propuesta iluminista de la educación. Junto al aprecio por la ciencia va unida la secularización del pensamiento y el aprecio de valores humanísticos más que religiosos. Y aquí obviamente hay una diferencia grande entre Don Simón y Paulo Freire. El educador brasileño confesó que no había tenido necesidad de salirse del cristianismo para ser socialista o revolucionario.  En cambio, Simón Rodríguez era agnóstico. Fue otro aspecto en el que chocó con la aristocracia y la burguesía andina de Chuquisaca. En los tiempos en que Simón Rodríguez vivió la ciencia era nueva y hasta revolucionaria y él participó de esa euforia.
En la época de Freire, como diría Habermas, la ciencia y la técnica forman parte del sistema, e incluso de la infraestructura social de la producción tanto en el capitalismo como en el socialismo real. Hoy, agrega Habermas, la ciencia muestra explícitamente  el a priori tecnológico que, sin embargo, estaba claro desde sus orígenes modernos, como lo expresó con absoluta claridad Francis Bacon cuando afirmó que "el conocimiento es poder".
La ciencia sigue siendo necesaria porque está unida a la industria en que se sustentan las sociedades capitalistas y socialistas. Pero ya no tiene esa mística que otrora tenía en la revolución científica moderna. Sobre este aspecto escribe Freire: "Uno de los riesgos que necesariamente correríamos al superar el nivel del mero conocimiento conjetural, mediante la metodización rigurosa de la curiosidad, es la tentación de sobrevaluar la ciencia y menospreciar el sentido común. Es la tentación que se concretó en el cientificismo que, al postular como absolutos la fuerza y el papel de la ciencia, terminó por convertirla en casi magia". 4 Para Simón Rodríguez la educación fundada en las luces de la razón incluía abiertamente la razón científica moderna. Hoy, sin despreciar la ciencia somos críticos con la ciencia misma, y esta sería la posición de Freire. Simón Rodríguez, En Europa, estudió las nuevas  ciencias como la física y la química.  "Lo más impactante es la integración, de las artes y los oficios; ahora ya no se trata de las "artes liberales", de la gramática y de la filosofía, sino precisamente de las artes y los oficios que ya habíamos visto, primero tímidamente y después cada vez más ardidamente, reivindicar su lugar y su dignidad en la formación y en la actividad del hombre. El mismo título de la Enciclopedia es ya un programa revolucionario". En lugar de artes liberales se implanta la ciencia experimental y las artes mecánicas. Y como hemos visto, Rodríguez le dio importancia al aprendizaje de oficios. Durante el periodo de la revolución francesa  se introdujo una  reforma educativa tendente a la promoción de la ciencia y la técnica. El afán de utilidad social era parte de la propuesta iluminista de la educación.
      La realidad social de los países latinoamericanos en que vivieron fue siempre el referente omnipresente de su pensamiento y su praxis. Para ambos pensadores la educación se inserta en los procesos de liberación latinoamericana. Para Freire la liberación es también búsqueda de utopía. Escribe Ángel Rama "La vigencia del pensamiento de Simón Rodríguez, que hoy resplandece intacto como si acabara de formularse para las sociedades del presente, se debe tanto a su constitutivo fundamento democrático, elaborado en el crisol optimista del iluminismo y de la revolución emancipadora, como al fracaso de los estados nacidos de la Independencia para llevar a cabo las doctrinas de redención social que animaron al movimiento liberador".  Simón Rodríguez llega en el momento de desaliento que siguió a la guerra de independencia y que llevó a Bolívar a exclamar "He arado en el mar". Percibió los errores que se habían infiltrado en la práctica política y gubernamental latinoamericana. Las prácticas coloniales continúan después de la Independencia. Rodríguez  piensa en las condiciones de un desarrollo propio, inventivo y no imitativo. No es el egoísmo individual el que debe triunfar, ni el afán de riquezas. La felicidad la encontramos  acordando mi pensar con el pensar común. El interés general es lo que debe primar. La nueva sociedad debía fundarse en un nuevo orden social, superando las jerarquías sociales heredadas de la época colonial. La nueva base social debía ser democrática.
      En breve, el iluminismo de Simón Rodriguez se caracteriza por la confianza en la razón como potencia humana que nos faculta en el arte de pensar; creencia  radical en la libertad humana no sólo para pensar sino para dirigir la acción individual y social; fe en el poder transformador de la educación hacia una sociedad libre y justa. El socialismo de Simón Rodríguez se caracteriza por sostener que la base de la sociedad es la industria; la importancia de infundir  amor al trabajo; la idea de una nueva organización del trabajo; la necesidad de cierta regulación del mercado; la necesidad de cierta planificación económica; la urgencia de una mejor distribución de la riqueza; y la transición de un orden individualista a uno socialista mediante una minoría ilustrada.

       Acorde con su iluminismo y su socialismo es su teoría educativa: la unidad de la mano y  el cerebro, es decir, la unidad del trabajo manual y la educación teórica desde la escuela elemental. La idea de educar la razón para que la sociedad se funde en la sensatez y la razonabilidad. Finalmente, la idea de que la educación es política en cuanto su deber  es formar  ciudadanos activos, partícipes de la vida ciudadana y política.    En definitiva, Simón Rodríguez y Paulo Freire, partiendo de circunstancias muy diferentes y utilizando lenguajes muy distintos, sin embargo, convergen en tesis significativas. Nuestra América es la preocupación principal de uno y otro. La educación que surge desde  condiciones de opresión y en la búsqueda de su posible liberación es una teoría y una práctica que implicó a  ambos a lo largo de  sus vidas comprometidas. Problematizar la realidad para salir  de la conciencia ingenua es la estrategia pedagógica que en ambos casos puede percibirse. Usar la razón críticamente es un arma de lucha en la praxis educativa y socio-política. La educación en ambos pensadores está inspirada en valores e ideales éticos exigentes que comprometieron sus vidas totalmente. La esperanza de poder superar, con ayuda de la educación, todo lo indeseable de nuestras sociedades latinoamericanas es el gran mensaje que ambos dejaron a las generaciones presentes y futuras.    

         

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